Boca Chica: Mas allá del turismo
Por: Jenny Torres y Juan Luís Corporán
Con la crisis de los 80s se inicia en América Latina la aplicación de las denominadas políticas de ajuste estructural, con el argumento de preparar a nuestras economías para su inserción en un nuevo modelo internacional globalizado que desde los organismos multilaterales se plantea como única alternativa de desarrollo. En Otros términos, se proclama que lo que permitirá el desarrollo será la globalización de las economías, entendida como universalización de las reglas del juego y la presencia dominante del capital internacional para emprender la senda de la modernización en las economías de la región (Ugarteche, 2000).
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El turismo internacional es una de las actividades económicas globales por excelencia. Está basado en la implantación en países del centro y la periferia del sistema económico mundial de transnacionales descentralizadas e interconectadas electrónicamente de manera cotidiana. La afluencia masiva de turistas, y por tanto de capitales, en las sociedades nacionales constituyen procesos concretos de internacionalización que están en la base de las dinámicas de globalización social que hoy conoce el planeta. Actualmente, afirma Clara Báez citando a Lanfant, numerosos cientistas sociales consideran al turismo internacional como la principal fuerza guía del desarrollo global a nivel de procesos económicos, socio-culturales y socio-políticos, que coloca la cuestión
de la identidad de los pueblos y el cambio social como asuntos de preeminencia fundamental en el análisis y comprensión de las sociedades contemporáneas.
Sin embargo este turismo que ha potenciado la globalización también ha generado una extrema polarización de la sociedad mundial en un doble plano: entre países y al interior de los mismos. Mientras se interrelacionan ciertas partes del mundo y regiones o sectores dentro de los países, se margina o excluye a otros, limitando sus posibilidades para desarrollarse y cambiar su ubicación dentro del sistema. Se ha enarbolado la bandera de que la instauración de una estructura turística en los países empobrecidos beneficiaría a su población a través de una red de intercambios Norte-Sur.
La expansión turística a escala mundial ha constituido, al decir de Lanfant (1980), una estrategia globalizante promocionada por los países ricos con el apoyo de organismos internacionales, a través de la cual se quiere articular en una misma lógica el crecimiento económico y el aumento del ocio de las sociedades industriales con la promoción del desarrollo económico y social del mundo subdesarrollado. Inicialmente concebida como motor de desarrollo de los países subdesarrollados, hoy día se concibe también como factor de crecimiento en los países industrializados (Lanfant 1995). Sin embargo esta respuesta no ha sido coherente con los resultados obtenidos, pues pese a la gran afluencia de turista cursando los mares, es palpable el aumento de la desigualdad en la distribución de la riqueza entre los países desarrollados y el resto de los países del mundo, así como el aumento de la pobreza tanto en términos absolutos como relativos. De este modo, según el informe de Desarrollo Humano 2000, el 20% de los habitantes
más pobres del mundo ha visto reducir su parte del ingreso global de 2.3 a 1.4% en los Lanfant, Marie-Francoise, Allcock, Jhon B. y Burner, Edward M. 1995. International Tourism Identity and Change. Sage Studies en International Sociology 47. Sage Publications. Great Britain. últimos treinta años. En cambio la parte del 20% más rico se ha elevado del 70 al 85%. Con el aumento de la concentración de la riqueza, en el año 2000 la parte de los ricos era ya 74 veces más grande que la parte de los más pobres, 34 veces más en comparación con 1970 (PNUD,2000)
Por otro lado no podemos perder de vista que a todo proceso de implantación de un modelo de desarrollo económico lo acompaña cambios profundos en la esfera sociocultural, ambiental y territorial. Sobre todo, en el ámbito turístico, que se diferencia de otros en cuanto que, no son las mercancías sino los hombres quienes se desplazan para consumir in situ el producto.
Estos cambios están vinculados a la introducción de un elemento ajeno a la cultura local, que es el turismo, lo cual provoca modificaciones en la estructura económica, en las pautas de conducta de la población y especialmente en la escala de valores. Este contacto entre visitantes y visitados da origen a complejas relaciones que se cristalizan y adoptan formas diversas, dependiendo del grado de estas diferencias y de la intensidad de las relaciones. Evidentemente que mientras más grande sea el volumen de visitantes, más grandes serán también los efectos que el turismo propicie en el ámbito social y cultural y sobre todo sobre el medio ambiente.
Es por esta razón que el turismo de masa ha sido ampliamente criticado y tildado de depredador agresivo del ambiente. Y es que el modelo de desarrollo que se siguió fue la construcción de grandes hoteles verticales frente a las playas, los cuales contaban con todas las comodidades y los servicios dentro del mismo espacio; este modelo propició que cada hotel funcionara como un enclave, de tal manera que no se permitía el acercamiento entre los turistas y la comunidad receptora. Esta forma de organización del espacio costero orientado al turismo tradicional, propició un rápido crecimiento de estas zonas sin la adecuada planeación o sin los adecuados estudios previos de impacto y más aún sin medidas correctivas claras que prevean el futuro nocivo del medio
ambiente, consecuencia lógica del acelerado proceso de construcción y del intenso uso al que están expuestos estos ecosistemas por parte de los visitantes.
En la masificación del turismo ha jugado un papel fundamental el uso generalizado del transporte aéreo y la presión que han ejercido los tour operadores internacionales para rebajar las tarifas aéreas y hoteleras. Dada la magnitud de los flujos turísticos y su creciente expansión, desde mediados de los años ochenta la preocupación por el medio ambiente comenzó a cobrar importancia. Para tratar de aminorar los efectos dañinos que el turismo de masas ha provocado, nació otra corriente que se ha denominado turismo alternativo, en la que los viajes a la naturaleza han ganado importancia. Es un tipo de turismo global que está cobrando cada vez mayor importancia, el cual trata de organizar su viaje hacia lugares desconocidos, conforme a sus necesidades y tiempos; busca descubrir sitios alejados del turismo de masas en ambientes naturales y que estimulen su desarrollo personal. Es un tipo de turismo, a diferencia del masivo, que está dispuesto a pagar precios altos por la existencia de atractivos únicos, ya sean
naturales o culturales. También, este tipo turismo ayuda a diversificar la oferta y orientarla hacia destinos diferentes a los de playa, valorizando el enorme abanico de atractivos naturales y culturales que existen en el mundo. Su importancia radica en que atrae el interés hacia zonas excepcionales ya sea por lo exótico de la naturaleza o por la riqueza cultural y que se distancia de la lógica de enclave. |